Los restos de la iglesia cruzada

Los restos de la iglesia cruzada

Atravesando el pórtico de la basílica, hacia el sur, son visibles las ruinas de la antigua basílica cruzada dedicada al Salvador, de mediados del siglo XII. Se trata de los primeros restos encontrados a finales del siglo XIX y excavados por los franciscanos a partir de 1909. La iglesia fue construida ligeramente desplazada respecto al eje de la anterior iglesia bizantina y era de mayores dimensiones. Constaba de tres naves con pilares cruciformes y ábsides semicirculares; una restauración posterior sustituyó los pilares por enormes pilastras octogonales.

Las excavaciones y la ulterior construcción de la basílica moderna ocasionaron el rebajamiento de los niveles originales de la iglesia: han quedado así a la vista los imponentes muros perimetrales y el peñasco que se eleva por la parte de los ábsides y que también podía observarse dentro del templo cruzado.

Como testimonio de la rica decoración de la iglesia queda sólo un fragmento de fresco con una cara de ángel, hoy conservado en el museo arqueológico del Studium Biblicum Franciscanum, en el Convento de la Flagelación de Jerusalén. La aureola con una cruz enjoyada que se ve al lado del rostro del ángel se le atribuye a la figura de Cristo. De esta forma, las interpretaciones de la escena representada serían dos: se trataría de la agonía descrita por Lucas, cuando un ángel se le apareció a Jesús para confortarlo; o bien representaría la majestad de Cristo, sentado en un trono y rodeado de arcángeles.

No todos los restos de columnas y capiteles que se pueden ver aquí y allá en el recinto corresponden a las iglesias bizantina o cruzada de Getsemaní. De hecho, se conservan aquí incluso las columnas de la Anástasis de la Basílica del Santo sepulcro, sustituidas en la restauración del siglo pasado.