Juan de Wurzburgo

Descriptio Terrae Sanctae (1160-1170)

Muchos peregrinos viajaron a Tierra Santa durante el periodo del Reino Cruzado. Los tres santuarios del Valle del Cedrón: la Tumba de María, la Gruta de Getsemaní y la Basílica del Salvador (que estaba en el lugar de la actual Basílica de la Agonía) fueron reconstruidos por los arquitectos cruzados y, en consecuencia, eran muy visitados dentro del «circuito sagrado» que llevaba a los peregrinos al Monte de los Olivos.
El peregrino Juan de Wurzburgo, procedente de la región alemana de Franconia, consigue reunir en su relato la narración de las tradiciones de los lugares y los detalles de su atenta observación. En concreto, su particular análisis se centra en las numerosas inscripciones latinas que iban adornando los nuevos templos reconstruidos por los cruzados, de las que transcribe más de cuarenta.

Iglesia de Getsemaní

“Istorum locorum distinctio, videlicet, ubi discipuli, remanserant, et ubi Dominus oraverat, manifeste in valle Josaphat apparet; nam juxta majorem ecclesiam, in qua sepultura beatae Mariae virginis, de qua postea dicemus, adhuc hodie in dextra parte introitus sui est capella cum caverna, in qua discipuli tristes et dormitantes remanserant, Domino ter secedenti ab eis et totiens redeunte. Hoc adhuc ibidem indicat pictura existens. Locus vero, ubi Dominus oravit, circumdatus est nova ecclesia, quae dicitur ecclesia salvatoris, in cujus pavimento eminent tres non operati lapides, tamquam cum trina genuflexione, ad quos lapides fit veneratio et fidelium Christi oblatio cum devotione maxima.” (caput VIII)

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La elegancia de estos lugares, o sea, donde los discípulos se quedaron y donde el Señor oró, aparece manifiesta en el Valle de Josafat; pues, junto a la iglesia más grande, donde está la tumba de Santa María Virgen, de la que hablaremos más tarde, todavía hoy existe, a la derecha, una capilla en una gruta, en la que permanecieron los discípulos tristes y adormecidos, cuando el Señor, tras su agonía, se separó por tres veces de ellos y por tres veces volvió; todavía lo indica allí una pintura. El lugar auténtico donde oró el Señor está protegido por una iglesia nueva a la que llaman ‘Del Salvador’; en el suelo de esta iglesia sobresalen tres piedras no labradas, como si fueran rocas. Se dice que sobre ellas oró el Señor y se arrodilló tres veces. Por eso estas piedras gozan de una gran devoción y veneración por parte de los cristianos hasta el día de hoy.

PL 155,1075

Gruta de Getsemaní

“Verumtamen in praefata caverna ostenduntur quinque foramina in uno lapide, tamquam quinque digitis manus Domini impressa: Domini, dico, jam capti et a persecutoribus violenter tracti, veluti sese retinentis. Quidquid autem de hoc sit, nos procul dubio scimus, eum majoris potestatis et virtutis ampliora potuisse facere.” (caput VIII)
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Pero en la citada gruta [de Getsemaní] se muestran cinco orificios en una piedra, como marcada por los cinco dedos de la mano del Señor. Digo ‘del Señor’, pero ya prisionero y violentamente arrastrado por sus perseguidores, como si a esa piedra de aquel lugar hubiese querido agarrarse.

PL 155,1076

Tumba de María

“Ineodem die trasmigrationis corpus beatissimae virginis Mariae cunctis duodecim apostolis Domini ex sua dispositione tunc prasentibus in ecclesiam vallis Josaphat est delatum et ibidem in medio cryptae, miro tabulatu marmoreo et egregia pictura colore vario exornatae, est honorifice sepultum, cujus sepulturae, licet corpore absente, egregia tam in tabulatu marmoreo, quam in argento et auro in modum ciborii superosita exstat structura: cui tale appositum est epigramma:
HIC JOSAPHAT VALLIS, HIC EST AD SIDERA CALLIS.
IN DOMINO FULTA, FUIT HIC MARIA SEPULTA.
HINC EXALTATA COELOS PETIT INVIOLATA,
SPES CAPTIVORUM, VIA, LUX ET MATER EORUM.” (caput XVII)

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El mismo día de su tránsito, el cuerpo de la Santísima Virgen María fue trasladado por todos los apóstoles, presentes allí los doce por divina disposición, desde el Monte Sion hasta el Valle de Josafat; y allí, en el centro de una cripta ornamentada con admirable solado en mármol y distinguidas pinturas, fue sepultado con todos los honores. En el lugar de su sepultura, aunque no está allí presente el cuerpo de la Santísima Virgen, se levanta una bella estructura a modo de baldaquín, admirable tanto por su solado en mármol, como queda dicho, cuanto por la cantidad de plata y oro; allí se pueden leer estos versos:
Este es el valle de Josafat, de aquí sale una senda hacia las estrellas.
Confiada en el Señor, aquí fue enterrada María.
De aquí, glorificada, se dirigió a los cielos inmaculada.
Esperanza de los cautivos, camino, luz y madre suya.

PL 155,1083



“Tota vallis pertinet ad coenobium in summitate ejusdem vallis supra rivum torrentis Cedron situum, juxta hortum, in quo saepe Dominus noster cum discipulis suis solebat convenire. In hujus coenobii crypta adhuc hodie ostenditur sepultura beatissimae virginis Mariae, de qua amplius dicemus”. (caput XVII)
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Todo el valle pertenece al convento que se encuentra en lo alto del mismo valle, a orillas del torrente Cedrón, junto al huerto en el que a menudo solía reunirse nuestro Señor con sus discípulos. En la cripta de este convento todavía hoy se muestra la tumba de la Santísima Virgen María.

PL 155,1073